Según los testimonios, las fuerzas de seguridad y funcionarios locales incitaron y en algunas ocasiones llevaron a cabo ataques por motivos étnicos en Kasai donde fueron descubiertas al menos 80 fosas comunes.
Un comunicado que recoge el sitio web de ACNUDH menciona los casos de personas mutiladas o quemadas vivas.
"Este baño de sangre es todavía más espantoso porque encontramos indicios de que la gente es atacada cada vez más por su filiación étnica", cita la nota al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Raad Hussein.
Aumenta a 80 el número de fosas comunes en la República Democrática del Congo
El alto cargo de la ONU añadió que "estos informes deben servir como una grave advertencia al Gobierno de la República Democrática del Congo para que actúe ya a fin de evitar que la violencia derive en una limpieza étnica más amplia".
La situación en Kasai se agravó en agosto de 2016, después de que los militares mataran a un señor de la guerra, Jean-Pierre Mpandi o Kamuina Nsapu (Hormiga Negra), quien se había rebelado contra el Gobierno.
Hacia marzo o abril de 2017 se formó en la zona otra milicia, Bana Mura, integrada por las etnias Tshokwe, Pende y Tetelapor que supuestamente reciben apoyo y armas de las fuerzas de seguridad locales para atacar a otras comunidades étnicas, Luba y Lulua, a las que se acusan de ser cómplices de Kamuina Nsapu.
"La responsabilidad del Gobierno es garantizar que los que organizaron, reclutaron y armaron a los Bana Mura u otras milicias sean identificados y procesados", subrayó el Alto Comisionado.
Algunas violaciones y abusos cometidos en la provincia de Kasai, a juicio de ACNUD, constituyen delitos punibles acorde a las leyes internacionales.
Sputnik
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