Ecuador conmemora 207 años de la masacre de sus próceres
El 2 de agosto de 1810 un grupo de quiteños organizados intentó rescatar a los independentistas que estaban retenidos en los calabozos oficiales por haber obligado al entonces presidente de la Real Audiencia de Quito, conde Ruiz de Castilla, a dejar el poder y conformar luego la Junta de Gobierno Autónoma.
El intento duró poco, pues Ruiz de Castilla, apoyado por el Ejército de la corona española, recobró el mando y encarceló a los héroes patrios.
Los ciudadanos organizados de las clases populares de Quito se unieron para rescatar a los independentistas, pero las tropas reales los superaron y dieron muerte tanto a los apresados como a quienes participaron del rescate, lo que se considera uno de los episodios más sangrientos de la historia nacional.
Juan de Dios Morales, Juan Pablo Arenas, Manuel Quiroga, Francisco Xavier de Ascázubi y Juan de Salinas son algunos de los emancipadores que fueron asesinados ese día y cuyos nombres son recordados por los quiteños en el museo Alberto Mena Caamaño, uno de los más emblemáticos de la capital.
El museo alberga una exposición permanente en la que los visitantes pueden encontrar esculturas de cera sobre el martirio; una de las más relevantes es la recreación de un cuadro pintado a inicios del siglo XX por el artista César Villacrés, titulado El Sacrificio de Quiroga, que dramatiza el asesinato del prócer delante de sus hijas.
Freire aclara que esta es solo una de las "tantas historias" que desconocen los ecuatorianos sobre ese día.
"Se dice que las tropas se metieron en las casas, saquearon mercados, saquearon pulperías, arrastraron a la gente; también las mujeres defendieron a sus maridos, fue una cosa atroz", explicó.
Por ello considera que es importante revitalizar la memoria histórica en las nuevas generaciones y enseñar en las escuelas la trascendencia de esta fecha y de otras, porque "muchos otros héroes más murieron en el anonimato, lamentablemente", apuntó la historiadora.
"Eso es un tema de actualidad y los profesores pueden usar esos temas para hacer entender a los jóvenes lo que sucedió el 2 de agosto y transmitir el mensaje de que la libertad es el don más preciado", agregó Freire.
Según la historia, la revuelta del 2 de agosto fue organizada desde las bases del pueblo de Quito, que querían a toda costa impedir la masacre de sus próceres, a diferencia del Primer Grito de la Independencia del 10 de agosto de 1809, cuando la rebelión estuvo aupada por las clases dominantes de la sociedad.
En 1810 la capital ecuatoriana era habitada por algo más de 30.000 habitantes, de allí que la matanza de casi 300 personas el 2 de agosto fuera relevante al representar el uno por ciento de la población.
Lo ocurrido en Ecuador en esa época fue la punta de lanza para que en América Latina continuaran los movimientos libertarios que desembocaron en la independencia de varias naciones de la región.
La próxima semana el país alista una agenda de eventos para recordar las gestas independentistas de 1809 y 1810.
Reuters






