La tensión en el principal puerto sobre el Pacífico colombiano se mantiene y ha derivado ya en manifestaciones violentas y enfrentamientos entre la comunidad y la policía, mientras que las negociaciones entre el Gobierno central y los líderes de la manifestación permanecen en un punto muerto.
Pese a movilizar el 67% de la mercancía que llega al interior del país, Buenaventura es uno de los municipios más pobres de Colombia y con mayores índices de violencia debido a los grupos armados que tienen presencia en la región, lo que llevó a su población a impulsar un paro para pedir medidas proteccionistas al Gobierno, entre ellas la construcción de hospitales, escuelas y acueductos.
El presidente Juan Manuel Santos no ha viajado hasta la región, tal y como demandan los manifestantes y en cambio ha designado una comisión de negociadores que no ha logrado solucionar el paro.
"En principio se exigía la creación de un plan exclusivo para agilizar recursos, la declaratoria de emergencias económica, social y ecológica, pero no hubo respuesta, aquí hay que solucionar los problemas de ejecución de obras y buscar el desarrollo", dijo Reina también en diálogo con la emisora La FM.
Al respecto, el sacerdote denunció que "la única respuesta del Gobierno ha sido la presión del Esmad (Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía)", el cual realizó "fuertes incursiones" en diferentes barrios de la comunidad en la madrugada de este jueves para mitigar la protesta.
"La comunidad se encuentra agredida y ha generado problemas internos", agregó Reina.
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