Abedi, de 22 años y de doble nacionalidad libia y británica, se suicidó detonando una carga de explosivos en un vestíbulo del pabellón de conciertos Manchester Arena, que mató a 22 niños y adultos.
La policía cree que preparó y montó la bomba cuatros días antes del atentado, que causó más de un centenar de heridos, algunos todavía en estado crítico.
“Se ha hecho evidente que muchos de sus movimientos y acciones transcurrieron en solitario en los cuatro días desde su llegada al país y hasta el horrible ataque”, añadió el detective jefe.
Según el relato de los eventos, Abedi visitó a sus padres en Libia y regresó a Inglaterra el 18 de mayo tras hacer escala en Estambul y Hamburgo.
Viajó solo desde Trípoli y al parecer después de convencer a su padre de que se iba de peregrinaje a La Meca.
La policía británica no ha descartado todavía la existencia de cómplices para ultimar el ataque suicida, aunque las imágenes de las cámaras de seguridad y los pagos de las compras sugieren lo contrario.
“Es vital asegurarnos de que no formaba parte de una red más amplia y esto no lo podemos descartar aún”, declaró el jefe de la brigada antiterrorista de la región.
Entre los puntos por escalecer en la investigación, el detective Jackson mencionó la distintiva maleta azul que Abedi arrastró por Manchester los días anteriores a la mortal detonación.
La maleta no se ha localizado pero la policía continúa registrando propiedades e interrogando a 11 detenidos.
Cinco personas han sido liberadas sin cargos del total de 16 arrestos practicados desde la madrugada del atentado.
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