Según las autoridades, de las 606 bombas guiadas lanzadas durante la campaña canadiense que duró 16 meses en Irak, así como en pocas operaciones en Siria, 17 bombas "se desviaron". La Fuerza Aérea canadiense ha señalado que "no hay información" si alguno de estos ataques aéreos mató o hirió a civiles.
En particular, la cadena ha obtenido documentos "abundantemente redactados" de una misión fuera de la ciudad iraquí de Kirkuk a mediados de noviembre del 2015. Los datos señalan que el arma "falló", cayó sobre un campo abierto y estalló.
Según ha declarado a la CBC la portavoz del mando canadiense en el extranjero, Isabelle Bresse, "ningún sistema de armas es 100% preciso". Además, la mayor ha señalado que "en raras ocasiones los sistemas de armas son afectados por condiciones meteorológicas o sufren fallos".
Por su parte, Chris Woods, director de Airwars, una organización no gubernamental con sede en el Reino Unido que realiza su propio análisis de los informes sobre los bombardeos, ha opinado que "la postura de Canadá no está en el hecho de que no mató a ningún civil, es que simplemente no saben si han matado a alguno". Según Woods, se trata de una "distinción sutil, pero importante".
RT.actualidad
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