Paul Kenyon, el abuelo de Harvey Kenyon-Cairns, marcó con 'sí' en vez de 'no' la pregunta del Sistema Electrónico para la Autorización de Viaje (ESTA, por sus siglas en inglés), que rezaba: "¿Alguna vez ha estado o está ahora involucrado en espionaje o sabotaje, o en actividades terroristas, o genocidio?".
El épico error no solo ha provocado la negación del visado estadounidense al pequeño, sino que causó que la familia se viese obligada a viajar desde la localidad de Poynton a la capital británica. Ello duró cerca de 10 horas, lo que resultó más largo que el vuelo entre Manchester a Orlando planeado.
"No podía creer que ellos [los funcionarios de la Embajada] no vieran que fue un error genuino y que un bebé de tres meses no haría daño a nadie", ha lamentado el abuelo.
El descuido ha costado a la familia cerca de 3.000 libras esterlinas (más de 3.700 dólares), ya que el nuevo visado no se hizo a tiempo para el vuelo.
RT.actualidad
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