"Traigo saludos del presidente Donald Trump", le señaló al primer ministro belga, Charles Michel, frente a una chimenea tallada en el Chateau de Val-Duchesse, un antiguo convento.
"Es un privilegio estar aquí para traer saludos en nombre del presidente Donald Trump", le dijo al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, de pie en el vestíbulo de la comisión, mientras los burócratas europeos iban y venían.
Por todos los lugares por los que estuvo en su primer viaje al extranjero, que terminó este lunes, Pence tenía la intención de recordarle a sus interlocutores a quién estaba representando, aunque hay pocas dudas de que los líderes europeos se hayan olvidado de él.
Enviado a Europa en una gira de confianza, justo en el momento en el que el aparato de seguridad nacional en la Casa Blanca se desvanecía, el vicepresidente asumió el mismo papel de estabilización en el escenario extranjero que desempeñó a nivel nacional desde que Trump lo convocó para ser su compañero de fórmula: un enviado hacia aquellos que necesitan y quieren tener un contacto con el gobierno, pero que se cuidan de acercarse demasiado a Trump.
Ha mantenido una relación similar con los republicanos del Congreso dispuestos a capitalizar las mayorías en la Cámara y el Senado, pero cautelosos de asociarse demasiado estrechamente con un presidente propenso a la ira y los insultos.
Y, como en sus visitas diarias a Capitol Hill, Pence encontró en Europa que los líderes y los diplomáticos estaban ansiosos por un representante estadounidense más familiarizado en asuntos de política.
No está solo en este rol. El secretario de Defensa, James Mattis, y el secretario de Estado, Rex Tillerson, fueron enviados la semana pasada para apoyar a Trump y aliviar las preocupaciones de los aliados.
Para que los enviados globales de Trump puedan explicar al nuevo líder estadounidense, han tenido que pulir los bordes más toscos de sus pronunciamientos y convertirlos en expresiones convincentes de la política de EE.UU. En otros momentos, se trata de contradecirlo directamente, lo que lleva a la confusión acerca del norte exacto y actual en los aún jóvenes días de la presidencia de Trump.
Durante un viaje a Bagdad este lunes, Mattis le aseguró a periodistas que Estados Unidos no estaba metido en Iraq para saquearle sus recursos.
"No estamos en Iraq para tomar el petróleo de nadie", dijo Mattis, rechazando implícitamente una sugerencia que hizo Trump mientras visitaba a la CIA durante su primer día completo en el cargo.
CNN
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