Todo comenzó en 1945, durante la construcción del canal de Estremera, al pie del cerro de la Virgen de la Muela, en Driebes. En ese punto geográfico fue localizado un tesoro de plata con un peso de casi 15 kilogramos, que constaba de diferentes productos engarzados de este metal. El tesoro databa de finales del siglo III a.C., y ahora se expone en el Museo Arqueológico Nacional. Sin embargo, a mediados de los años 40 se tomó la determinación de detener las excavaciones.
El pasado otoño, un equipo de arqueólogos dirigido por Emilio Gamo Pazos, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), y Javier Fernández Ortea, del Monasterio de Monsalud, comenzó los trabajos de investigación en el cerro. La minuciosa labor de los expertos ha conducido al hallazgo de la ciudad romana, que cuenta con una superficie de 12 hectáreas.
Los científicos han trabajado con las tecnologías más innovadoras a su alcance, incluido un georradar de 3D que permite analizar con detalle los restos arqueológicos a una profundidad de hasta 1,5 metros sin necesidad de excavar. De este modo, resultó posible observar con claridad bajo la tierra que allí había espacios públicos, como el foro, las avenidas principales, el mercado, las termas y algunas viviendas.
Para confirmar las hipótesis de los arqueólogos hace falta, no obstante, continuar este año los trabajos arqueológicos en el lugar. La idea es conocer más detalles de este yacimiento que, además de ser extremadamente relevante desde el punto de vista científico, también es una gran oportunidad de desarrollo para la comarca de La Alcarria.
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