El presidente del CNE, Juan Pablo Pozo, explicó que el Voto en Casa inició como un proyecto piloto en 2013 que benefició a 18 personas en la provincia de Tungurahua (centro) y señaló que con el tiempo ha ido perfeccionándose.
Actualmente, el programa es parte de una política pública que garantiza el derecho al sufragio de las personas que tienen una discapacidad física igual o superior al 75%, son mayores de 65 años y constan en el registro electoral, pero que además "manifiestan su deseo de participar en este programa".
Pozo agregó que la jornada se llevó "con absoluta normalidad" y expresó que "se ha vivido una fiesta de inclusión en las 24 provincias del país".
En esta ocasión, el programa se ejecutó en 37 ciudades de Ecuador, incluidas las 24 capitales provinciales.
El jueves, en cambio, votaron previamente las personas privadas de la libertad sin sentencia ejecutoriada, debido a las seguridades y protocoles que demanda este proceso.
En ambos casos, las urnas que contienen los votos se mantienen cerradas hasta el domingo, día de las elecciones generales, cuando se contabilizan junto con las demás papeletas.
Unos 12,8 millones de ecuatorianos están llamados a las urnas para elegir al nuevo presidente y vicepresidente del país, además de asambleístas provinciales y nacionales y parlamentarios andinos.
También se votará por la consulta popular que espera prohibir que los funcionarios públicos tengan activos en paraísos fiscales.
Ecuador cambiará de Gobierno tras diez años de la era de Rafael Correa, quien llegó al poder en enero de 2007.
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