A finales de enero Stoltenberg afirmó que la OTAN destinó grandes inversiones y reforzó sus sistemas de protección del ciberespacio para evitar hackeos.
El secretario general volvió entonces a acusar a Rusia de una serie de ciberataques.
En los últimos tiempos determinados países occidentales han venido acusando a Rusia de injerencias, supuestamente llevadas a cabo por hackers de origen ruso, pero sin aportar ninguna prueba al respecto, motivo por el cual el Kremlin considera absurdas y sin fundamento las acusaciones.
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