La declaración oficial reafirma el deseo del Ejecutivo conservador de brindar al nuevo presidente republicano "la cortesía completa de una visita de Estado" como invitado de honor de la reina Isabel.
La petición instaba a May a modificar la invitación para limitarla a un viaje protocolario como máximo responsable de EEUU.
Casi 310.000 personas han firmado una segunda petición en apoyo de homenajear a Trump con la tradicional pompa británica.
"Esta invitación refleja la importancia de la relación entre los Estados Unidos de América y el Reino Unido y, en este momento, las fechas finales de la visita de Estado no han sido acordadas", añade el comunicado de la Cancillería.
El Ejecutivo ha ignorado la petición de casi dos millones de firmantes pero no puede impedir el debate sobre la invitación cursada a Trump semanas después de su investidura presidencial.
La polémica cuestión centrará una sesión especial en el Parlamento de Westminster el lunes 20.
El debate coincide con una jornada nacional de solidaridad con emigrantes, incluidos los europeos afectados por el Brexit.
El viaje de Trump ha causado también un torbellino en la propia institución parlamentaria que puede estallar o mitigarse cuando los diputados regresen de su asueto invernal, el mismo lunes 20.
El presidente de la Cámara baja, John Bercow, se enfrenta a una moción de no confianza por vetar a Trump para intervenir ante todos los parlamentarios en el Westminster Hall durante la visita de Estado.
El Gobierno ha garantizado la libertad de voto si prospera la moción contra el ´Speaker´ Bercow, que está en el blanco de diputados de su propio partido conservador.Sputnik
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