“Llamamos al Embajador Fergus Auld a actuar para detener esta provocación” – CARTA ABIERTA

  24 Febrero 2026    Leído: 3271
  “Llamamos al Embajador Fergus Auld a actuar para detener esta provocación” – CARTA ABIERTA

Un grupo de dirigentes de ONG de Azerbaiyán ha dirigido una carta abierta al Presidente de la Cámara de los Comunes del Parlamento británico, Lindsay Hoyle; al Presidente de la Cámara de los Lores, Lord Forsyth of Drumlean; al Presidente de la International Bar Association, Claudio Visco; y al embajador del Reino Unido en Azerbaiyán, Fergus Auld.

Presentamos el texto de la carta:

“Estimados Presidente de la Cámara de los Comunes del Parlamento británico Lindsay Hoyle, Presidente de la Cámara de los Lores Lord Forsyth of Drumlean, Presidente de la International Bar Association Claudio Visco, y Embajador del Reino Unido en Azerbaiyán Fergus Auld:

Nosotros, un grupo de representantes de la sociedad civil de Azerbaiyán especializados en derechos y libertades humanas, así como en patrimonio cultural, nos dirigimos a ustedes debido a la abierta falta de respeto hacia la integridad territorial y la soberanía de Azerbaiyán por parte de varios miembros del Parlamento británico y de la dirección del Instituto de Derechos Humanos de la International Bar Association, quienes han iniciado una campaña política contra nuestro país basándose en información no verificada ni confirmada.

Han anunciado una investigación sobre la “destrucción del patrimonio cultural armenio en Nagorno-Karabaj”.

Ante todo, cabe señalar que no existe ninguna unidad territorial denominada “Nagorno-Karabaj” en Azerbaiyán. La región de Karabaj es territorio soberano de Azerbaiyán, reconocido inequívocamente como tal por la comunidad internacional, incluido el propio Reino Unido. Por lo tanto, el término “Nagorno-Karabaj” utilizado en la investigación es jurídica e históricamente incorrecto, y su uso es inaceptable. Se trata de una campaña política dirigida contra la integridad territorial y la soberanía del Estado de Azerbaiyán. Este enfoque ya demuestra claramente que la investigación no cumple con los criterios de objetividad ni de validez jurídica.

El conflicto entre Armenia y Azerbaiyán ha concluido, ya que ambos países han logrado avances significativos en el proceso de paz. El texto del tratado de paz está listo y fue rubricado durante la cumbre celebrada en Washington el 8 de agosto del año pasado. Es evidente que el tratado de paz que se firmará abarca las cuestiones pendientes entre ambos países. En estas circunstancias, el lanzamiento de una investigación de este tipo por actores ajenos a la región suscita serias preguntas sobre sus verdaderas intenciones y objetivos. Esta iniciativa pretende obstaculizar el proceso de normalización, socavar la confianza y reavivar tendencias separatistas mediante la incitación a sentimientos de revancha. Esto no debería responder a los intereses del Gobierno británico, que desde el principio ha apoyado la normalización entre Azerbaiyán y Armenia y ya ha establecido una asociación estratégica con ambos países. Entonces, ¿a qué intereses sirve esta iniciativa a la que se han sumado miembros del Parlamento británico?

El contenido y la forma de las preguntas de la investigación revelan claramente que no buscan llevar a cabo un examen objetivo. En lugar de determinar los hechos de manera neutral, las preguntas sugieren que ya se ha producido una “violación”. Cualquiera que examine estas preguntas puede constatar que la investigación constituye un escenario sesgado destinado a crear una falsa impresión en la comunidad internacional y basado en encargos políticos de determinados grupos de interés.

La composición del panel y las actividades controvertidas y prejuiciadas de sus miembros en el pasado suscitan serias dudas sobre su neutralidad. Los diputados británicos representados han mostrado durante décadas una postura anti-azerbaiyana. Llama la atención que el panel no incluya a ningún diputado con una posición neutral, sino únicamente a quienes tradicionalmente han apoyado la agresión y la política de ocupación de Armenia contra Azerbaiyán. En tales circunstancias, ¿quién puede esperar objetividad? Es evidente que el objetivo no es alcanzar una conclusión jurídica imparcial, sino debilitar el apoyo del Gobierno británico a la normalización manteniendo activa una postura sesgada en el Parlamento.

Además, en la fase inicial de la investigación no se contactó con ninguna institución oficial azerbaiyana, y la información recopilada no fue verificada ni confirmada. En la segunda fase, las respuestas a las preguntas se envían únicamente por correo electrónico, lo que plantea dudas legítimas sobre la transparencia de todo el proceso.

En la primera audiencia de la investigación prevista para el 25 de febrero en el Parlamento británico, se espera que la ONG “Center for Justice and Truth” presente un informe por invitación del Instituto de Derechos Humanos de la International Bar Association (IBAHRI). El informe publicado en el sitio web de dicha organización distorsiona ampliamente la historia de la región, la presenta desde la perspectiva del separatismo y cuestiona el hecho de que Karabaj sea territorio azerbaiyano. El hecho de que IBAHRI haya recurrido a una organización tan parcial para la primera audiencia confirma una vez más el propósito general de la investigación.

Durante los 30 años de ocupación, las autoridades armenias destruyeron sistemáticamente, profanaron y alteraron el origen de cientos de bienes culturales, religiosos e históricos pertenecientes al pueblo azerbaiyano en Karabaj y Zangezur Oriental, así como en la propia Armenia. También se cometieron limpieza étnica, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad contra el pueblo azerbaiyano. ¿Por qué IBAHRI no presta atención a estas violaciones del derecho internacional? ¿Es este enfoque coherente con los principios de objetividad e imparcialidad jurídica?

Cabe subrayar que IBAHRI declara en su sitio web oficial que el Estado de derecho y la preparación de informes imparciales en el ámbito de la investigación internacional son sus principios rectores. Si IBAHRI no detiene la actual investigación y no actúa conforme a dichos principios, debería retirar esas disposiciones de su página oficial.

Exigimos que las actividades de los autores de esta investigación sean examinadas en el marco de los mecanismos éticos pertinentes del Parlamento británico, como un paso frente a una acción que sabotea el curso oficial de la política exterior del Gobierno británico hacia la región, y condenamos firmemente este enfoque sesgado como un precedente de instrumentalización del derecho con fines políticos.

¡Exigimos que el proceso de investigación se detenga inmediatamente!

Llamamos al embajador del Reino Unido en Azerbaiyán, Fergus Auld, a que investigue el asunto sin demora y adopte medidas para detener esta provocación. Estamos dispuestos a reunirnos con el embajador Fergus Auld para tratar esta cuestión.”


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