Las relaciones entre Tokio y Seúl volvieron a crisparse a principios de este mes por el problema de `mujeres de consuelo`, el eufemismo aplicado a centenares de miles de asiáticas forzadas a la esclavitud sexual por militares japoneses durante las guerras de la primera mitad del siglo XX. Este 9 de enero, el embajador de Japón en Seúl, Yasumasa Nagamine, y el cónsul general en Busan, Yasuhiro Morimoto, regresaron a Tokio "para consultas" en respuesta a la instalación de una estatua que homenajea a las esclavas sexuales frente al consulado en Busan.
Otra explicación posible es que Seúl desistió de celebrar el ejercicio conjunto para no agravar las relaciones con China, que había manifestado en más de una ocasión su rechazo al despliegue del sistema antimisiles THAAD en territorio surcoreano.
Sputnik
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