Durante la ceremonia anual, el papa bautizó a 28 bebés, 15 niños y 13 niñas, en su mayoría hijos de los trabajadores de la Santa Sede. En determinado momento, algunos de ellos empezaron a llorar. "Ya ha comenzado el concierto", bromeó Francisco en italiano.
"Como la ceremonia es un poco larga, alguno llora de hambre. Si es así, ustedes, madres, amamántenlos, sin miedo, con toda la normalidad, como la Virgen amamantaba a Jesús", cita al papa el diario `El País`.
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