"Creo que, en primer lugar, el público ruso se dio cuenta de este asunto y, como resultado de la insistencia del público ruso, esta vergonzosa acción no se llevó a cabo. Pues asimismo es cierto que por primera vez fui yo quien llevó este tema al plano político. En años anteriores, he hablado repetidamente sobre estos fascistas armenios en mis discursos. Planteé la cuestión ante organizaciones internacionales y países de que no se debe permitir que los fascistas se conviertan en héroes. Planteé la cuestión del verdugo en mi discurso en una de las cumbres de la CEI. He manifestado que el monumento a Njdeh en la capital armenia, Ereván, es una propaganda del fascismo. Esto debe terminar. Este hombre era un fascista. Este hombre era un verdugo".
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