Aduragbemi Saka, de 12 años, subió a lo alto de un muro de ladrillos y cayó, quedando atrapado entre esa pared y una casa de estudiantes.
El niño permaneció en la hendidura de 30 centímetros por tres días, hasta que los residentes que pasaban notaron su llanto y avisaron a las autoridades. El muro entonces fue roto para poder sacar al niño.
Saka, según vecinos de la comunidad, sufre de problemas mentales.
"Dicen que el muchacho se había escapado de su abuela una tarde mientras ella lo llevaba a una iglesia para su curación [de su supuesto padecimiento mental]", indicó una vecina de la localidad.
Rt.actualidad
Etiquetas:






