La policía tuvo la ocasión de ser testigo directo de la sesión de fotografías realizada en las ruinas de un edificio ilegal demolido por decisión de las autoridades. Los agentes del orden, que andaban casualmente por la zona, se interesaron por una menor que andaba con un vestido blanco ensangrentado y un oso blanco de peluche en las manos. El juguete también estaba lleno de manchas rojas. La "sangre", según pudieron ver los agentes del orden, era pintura roja.
Tras una breve investigación y un estudio de la creación del grupo, el fotógrafo confesó a la policía que quería publicar estas imágenes en las redes sociales haciéndolas pasar por imágenes tomadas en Alepo. El fotógrafo fue detenido por la policía durante cuatro días, mientras duró la investigación del incidente. Los demás participantes de las sesiones fotográficas fueron puestos en libertad bajo fianza.
Sputnik
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