Cataluña, conflicto sin resolver que puede condicionar la gobernabilidad de España

  25 Abril 2019    Leído: 822
  Cataluña, conflicto sin resolver que puede condicionar la gobernabilidad de España

La fragmentación del panorama político español otorgó en los últimos años un papel central al independentismo catalán, cuyos partidos, mientras mantienen su objetivo de separarse de España, se encontraron con la capacidad de construir —y por tanto también destruir— mayorías parlamentarias que determinan quién llega al poder.

"El independentismo no tiene fuerza suficiente para conseguir sus objetivos, pero sí tiene fuerza suficiente para bloquear la política española tal y como están las cosas", resume en declaraciones a Sputnik el filólogo y analista Jordi Amat, autor de varios libros sobre el conflicto político en Cataluña.

En la pasada legislatura, los partidos independentistas jugaron un papel clave a la hora de propiciar acontecimientos como el triunfo de la moción de censura en la que cayó el Gobierno del conservador Mariano Rajoy, o como el fracaso de los presupuestos generales de su sucesor al frente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, lo que allanó el camino a las elecciones anticipadas de este domingo.

La moción de censura contra un Rajoy, ahogado por la corrupción en su partido y por la gestión de la crisis catalana, fue aprobada por 180 de los 350 parlamentarios que ocupan un asiento en el Congreso de los Diputados. De esos votos, un total de 17 procedían de partidos independentistas catalanes —9 por Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) y 8 por Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCAT)—, un aporte fundamental para que la moción de censura llegara a los 176 diputados que marcan mayoría absoluta en la Cámara Baja.

Pese a su ayuda para aupar a Pedro Sánchez hasta La Moncloa, la relación entre el nuevo Ejecutivo y los partidos catalanes estuvo marcada por el establecimiento de un diálogo infructuoso, lo que, unido a la tensión generada por el  proceso judicial contra los responsables del referéndum unilateral del 1 de octubre de 2017, impidió consolidar la nueva mayoría parlamentaria, dejando al Gobierno en una situación muy frágil y que propició la actual convocatoria electoral.

En las elecciones de este 28 de abril el independentismo aspira a volver a tener esa posición de relevancia, algo que la mayoría de encuestas apuntan como una opción plausible.

¿Quién es quién?
En los comicios de este 28 de abril concurren al Congreso de los Diputados tres candidaturas independentistas a tener en cuenta: los anteriormente mencionados ERC, de tendencias izquierdistas; la coalición Junts Per Catalunya (JxCAT), heredera del conservador PDeCAT; y el Frente Republicano (FR), una formación radical de izquierdas a la que la mayoría de encuestas dejan fuera.

Una de las notas destacadas de las listas ERC y JxCAT es que están encabezadas por líderes políticos encarcelados de forma preventiva en el marco del juicio por el 1-O: el principal candidato de los primeros es el exvicepresidente catalán Oriol Junqueras y el cabeza de lista de los segundos es el líder social Jordi Sánchez, figura clave de la movilización del independentismo en las calles.

Un sondeo de GAD3 para el diario ABC que se publicó este 22 de abril —el último día en que se podían publicar encuestas en España— pronosticó que este 28 de abril ERC obtendrá 13 escaños, mientras que JxCAT se quedaría en 4.

Por su parte, Invymark publicó ese mismo día una encuesta para La Sexta que otorgaba 14 escaños a ERC y 4 a JxCAT.

Ambas encuestas dibujaban un escenario fracturado en el cual el PSOE de Pedro Sánchez sería el partido más votado, pero necesitando los votos de la coalición izquierdista Unidas Podemos (UP) y de los partidos independentistas para volver a La Moncloa. Es decir, el independentismo podría volver a tener la llave del gobierno.

En ambos sondeos se descartaba la posibilidad de un gobierno de derechas formado por los conservadores del Partido Popular (PP), los liberales de Ciudadanos (Cs) y los ultraderechistas de Vox. Sin embargo, los estudios señalaban que más del 20% del electorado todavía no había decidido su voto, por lo que hay espacio para grandes cambios de última hora.

En este panorama, parece razonable pensar que el PSOE puede volver a necesitar los votos del independentismo para que gobierne Sánchez. ¿Es posible un nuevo entendimiento entre ambas partes?

En una reciente entrevista con Sputnik, Carolina Telechea, diputada y candidata a la reelección por ERC afirmó que su partido afrontará las negociaciones tras las elecciones sin imponer "líneas rojas" pero manteniendo su petición de poder celebrar un referéndum de independencia.

Por otro lado, el candidato de JxCAT, Jordi Sánchez, afirmó en un acto electoral por videoconferencia desde la cárcel que la intención de su partido —al que pertenece el expresidente catalán, Carles Puigdemont— es utilizar su influencia no solo para pedir un referéndum, sino para que "los presos y exiliados puedan salir de la cárcel y volver a casa".

Estas dos líneas chocan frontalmente con la postura de Pedro Sánchez, que durante los dos grandes debates electorales de la campaña propuso "diálogo" para solucionar la "crisis de convivencia en Cataluña", pero dejando claro su "no" a la propuesta de referéndum.

A lo largo de la campaña electoral los rivales de Sánchez apuntaron en distintas ocasiones la posibilidad de que un eventual apoyo a su investidura de los independentistas podría ser recompensado con un indulto presidencial si finalmente los líderes catalanes enjuiciados el 1-O resultan condenados.

Sin embargo Sánchez ni siquiera entró a discutir la cuestión y la intentó eludir argumentando que la posibilidad de un indulto no está sobre la mesa, sobre todo, porque todavía no se ha producido la condición previa al indulto, que sería la condena.

La búsqueda de soluciones
Aunque los partidos catalanes y el PSOE parten de posiciones muy distanciadas, Jordi Amat señala que, una vez constatado que el referéndum de 2017 no llevó a la construcción de una república separada de España, el independentismo está aprendiendo a "repensar su estrategia".

"Todos saben que Sánchez no se va a sentar a hablar con ellos de un referéndum", subraya este analista.

En ese marco, prosigue, partidos como ERC están haciendo "un ejercicio de rectificación sobre la estrategia de la unilateralidad", lo que "hace probable que este partido apoye una eventual investidura de Pedro Sánchez, si son necesarios sus votos".

Más difícil es que lo haga JxCAT, ya que el partido de Puigdemont sigue "instalado en una lógica claramente rupturista", aunque de confirmarse la distancia con ERC que vaticinan las encuestas esta formación quedaría en una situación más débil para imponer su voluntad dentro de un bloque independentista que tiende a ir de la mano en Madrid.

En cualquier caso, quede o no la gobernabilidad de España en manos de los partidos independentistas, Amat destaca que es necesaria la puesta en marcha de "soluciones políticas" para buscar salidas a la crisis institucional en Cataluña.

Según una reciente encuesta del Centro de Estudios de Opinión (CEO), el 78,7% de los catalanes están a favor de la celebración de un referéndum de autodeterminación. Ese punto es el que más consenso genera en la población catalana, más dividida cuando se le pregunta sobre si desea ser independiente de España: un 48% dice que sí y un 44% dice que no, mientras que un 9,6% se muestra indeciso.

"Los dos millones de personas que han votado y seguirán votando a partidos independentistas se creen a sí mismos como un demos distinto al español, y eso es muy difícil de recoser", resume Amat. Sputnik


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