Europa lanza la negociación para un acuerdo comercial con EE.UU.

  16 Abril 2019    Leído: 715
Europa lanza la negociación para un acuerdo comercial con EE.UU.

El proceso está condicionado a que Trump no grave los coches ni el acero.

Europea lanzó ayer las negociaciones para un acuerdo limitado de comercio con Estados Unidos. Nada que ver con el enterrado TTIP, el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones, tan ambicioso como impopular, y que ahora la UE califica oficialmente de “obsoleto”. Esta vez, el mandato negociador que la Comisión Europea ha recibido es mucho más modesto, se trata de un acuerdo comercial que sólo afectará a los productos industriales, con expresa exclusión de los agrícolas, tema extremadamente sensible entre los europeos. Y además se quiere negociar muy rápidamente.

Un acuerdo que la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmstrom, definió como “limitado, pero muy significativo”. “Estamos preparados para avanzar en la nueva fase de las relaciones entre la UE y Estados Unidos. Si acordamos empezar, creo que podemos ir muy deprisa. Hay temas sensibles, absolutamente, pero podemos manejarlo rápidamente”, añadió la comisaria, e incluso apuntó la posibilidad de cerrarlo antes de noviembre, que es cuando termina su mandato y el de toda la Comisión Europea.

El precedente
Es la continuación de la tregua pactada en julio entre Trump y Juncker en la Casa Blanca

En el fondo, es una oferta de negociaciones que busca tanto un objetivo concreto, facilitar intercambios de productos industriales, como otro más general, mejorar el clima comercial y evitar una escalada de sanciones y represalias entre Estados Unidos y la Unión Europea. No olvidemos que este anuncio de lanzar negociaciones comerciales llega en medio de las amenazas de Trump de imponer sanciones por las ayudas europeas a Airbus, y la lista de represalias que Bruselas hará pública mañana por los subsidios norteamericanos a Boeing.

Doble objetivo
Intercambio de productos industriales y evitar la escalada de la guerra comercial

Sin olvidar que estas negociaciones son la continuación de la tregua que el presidente de la Comisión Europea, arrancó en julio del año pasado durante su visita a la Casa Blanca. En un momento en que la tensión estaba al alza por la subida de los aranceles al acero y al aluminio europeos, Trump y Juncker pactaron una desescalada que ha evitado, hasta el momento, que estallara la guerra comercial, aunque regularmente los tambores siguen sonando amenazadoramente.

“Estamos cumpliendo lo que el presidente Trump y yo acordamos el 25 de julio. Queremos una situación comercial en que ganemos todos, que beneficie tanto a la UE como a Estados Unidos. Especialmente queremos reducir los aranceles en productos industriales ya que puede llevar a una aumento adicional de las exportaciones entre la Unión Europea y Estados Unidos de 26.000 millones de euros”, dijo el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Cecilia Malmstrom
Un acuerdo limitado, pero muy significativo, dice la comisaria de Comercio

La jugada europea es doble, por un lado ofrece este acuerdo comercial limitado, por otro lo condiciona a que Estados Unidos no lleve a cabo sus amenazas de grabar las importaciones de vehículos europeos, una posibilidad que tiene en vilo a Alemania y a su potente industria automovilística. Si se llevara a cabo, las represalias europeas serían inmediatas con lo que la escalada podría llevar a una guerra comercial abierta. En el mandato negociador entregado a la Comisión Europea, se dice expresamente que las conversaciones para este acuerdo comercial se cancelarán si Washington impone aranceles a los coches.

Mandato negociador
Voto en contra de Francia, que no quiere que interfiera en las elecciones europeas

Además, hay un segundo condicionante. Para firmar este acuerdo comercial, Trump tendrá que levantar los aranceles que impuso en junio del 25% a las importaciones de acero europeo y del 10% sobre las de aluminio. Medidas que provocaron represalias de la Unión Europea que introdujo aranceles por valor de 2.800 millones de euros sobre el acero y los productos agrícolas y de otro tipo procedentes de Estados Unidos. Ahora, estos aranceles en vigor no bloquearán el desarrollo de las negociaciones para el acuerdo comercial, pero sí que impedirán su firma final.

La Comisión Europea ha conseguido lo que quería, un mandato para iniciar inmediatamente estas negociaciones de un acuerdo comercial limitado con Estados Unidos, pero no le ha sido fácil obtenerlo. Francia se ha resistido hasta el final, y el mandato salió con su voto en contra y con la abstención de Bélgica. En la Comisión Europea insisten que han respetado todas las líneas rojas marcadas por París, como dejar fuera a la agricultura, comprometerse a realizar un estudio de impacto sobre las consecuencias de las diferencias de reglamentación medioambiental en Estados Unidos y Europa y contemplar la posibilidad de proteger algunos productos pesqueros; además de especificar que el nuevo acuerdo no tiene nada que ver con el defenestrado TTIP. Pero Francia quería evitar que esta negociación aterrice en la campaña para las elecciones europeas, y se ha mantenido en el no hasta el final.

Lavanguardia


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