Paul Allen, un revolucionario de la tecnología que dice adiós

  16 Octubre 2018    Leído: 634
Paul Allen, un revolucionario de la tecnología que dice adiós

A través de un comunicado, sus parientes señalaron que el emprendedor murió en Seattle, en el Estado de Washington, donde precisamente Microsoft tiene su sede.

"Mi hermano era un individuo increíble a todos los niveles. Aunque muchos conocen a Paul Allen experto en tecnología y filántropo, para nosotros era un hermano y tío muy querido, y un amigo excepcional", señaló la hermana del fallecido, Jody Allen.

Al conocer la noticia, la Ceo de Microsoft, Satya Nadella, le dedicó un sentido mensaje: “las contribuciones de Paul Allen a nuestra compañía, nuestra industria y nuestra comunidad son indispensables. Como cofundador de Microsoft, a su manera tranquila y persistente, creó productos, experiencias e instituciones mágicas, y al hacerlo, cambió el mundo. He aprendido mucho de él, su curiosidad y su exigencia es algo que continuará inspirando en Microsoft. Nuestros corazones están con la familia de Paul y sus seres queridos. Descansa en paz".


A principios de octubre, el propio Allen había revelado en su cuenta de Twitter que el cáncer, que ya había superado en 2009, volvía a aparecer y agradecía el apoyo.

El antes y el después de Microsfot

Él fue quien persuadió a Bill Gates, amigo de la escuela, a abandonar la Universidad de Harvard para comenzar un proyecto que después se llamaría Microsoft y se convertiría en una de las empresas más importantes del mundo.

Así las ilusiones se pusieron en marcha en 1975, cuando abrieron la compañía, pero en 1983 antes de que se convirtiera en un gigante corporativo, Allen dejó la empresa luego de que fue diagnosticado con la enfermedad de Hodgkin. Sin embargo, las relaciones con Gates se deterioraron.

De acuerdo con lo relatado en sus memorias de 2011, 'Idea Man', Allen, escuchó a Gates conspirando en secreto para reducir su participación en la propiedad. "Se lamentaba de mi reciente falta de producción y discutían cómo podrían diluir mi capital de Microsoft mediante la emisión de opciones para ellos mismos y para otros accionistas", escribió Allen.

Gates se disculpó más tarde, pero el daño ya estaba hecho y Allen terminó dejando la empresa, conservando su participación del 28% en la oferta pública inicial en 1986. Así se convirtió en multimillonario y se dedicó a lo que más le gustaba: el emprendimiento, la música y los deportes. En octubre de 2018, la revista Forbes estimó su riqueza en $ 21.7 mil millones de dólares y dijo que era la 44ª persona más rica del mundo.

A Allen, que se volvió propietario de 42 patentes estadounidenses, le gustaba verse como un visionario de la tecnología que impulsó el éxito inicial de Microsoft y vio el futuro de la computación conectada mucho antes que Internet.

Por eso, luego de su salida de la compañía, creó junto a su hermana Jody el conglomerado Vulcan Inc, con sede en Seattle, encargada de gestionar sus inversiones privadas y sus tareas filantrópicas. A través de esta compañía, Allen apoyó la investigación en inteligencia artificial y las nuevas tecnologías de vanguardia. El grupo también invirtió en las instituciones culturales de Seattle y en la revitalización de partes de la ciudad.

Así nació el centro tecnológico de la Unión del Lago del Sur de Seattle que Amazon.com Inc. considera su hogar y la sede del Instituto Allen, que promueve el avance de la investigación cerebral.

Al morir el empresario prometió donar la mitad de su dinero a la caridad.

"Todos los que tuvimos el honor de trabajar con Paul sentimos una pérdida inexpresable hoy. Poseía un notable intelecto y pasión por resolver algunos de los problemas más difíciles del mundo, con la convicción de que el pensamiento creativo y los nuevos enfoques podrían tener un impacto profundo y duradero”, declaró en un comunicado el CEO de Vulcan, Bill Hilf.

Los gigantes de la tecnología lamentan su muerte.


“Amaba la vida y a los que lo rodeaban”

El empresario nunca se casó, pero decidió dedicar su tiempo a realizar sus más grandes pasiones. En 1997 se convirtió en un héroe local cuando compró la franquicia de fútbol de los Seattle Seahawks después de que el propietario anterior intentara mudar el equipo a California. Después en 1998 adquirió el equipo de baloncesto Portland Trail Blazers.

Allen, disfrutaba de sus mayores pasatiempos: era dueño de uno de los yates más grandes del mundo, el Octopus de 400 pies (122 metros), donde celebrara lujosas fiestas. También era amante del rock 'n' roll. Gastó más de $ 250 millones en la construcción de un museo dedicado a su héroe, Jimi Hendrix, que se transformó en una exhibición de música y ciencia ficción diseñada por Frank Gehry.


Además, invirtió millones en una colección de aviones de guerra antiguos y financió el primer cohete no gubernamental. Allen disfrutaba de obras de Monet, Rodin y Rothko, que compraba para luego ponerlas en su extensa colección de arte.

“Paul amaba la vida y a los que lo rodeaban, y todos lo apreciabamos a cambio. Se merecía mucho más tiempo, pero sus contribuciones al mundo de la tecnología y la filantropía perdurarán durante generaciones. Lo extrañaré tremendamente”, dijo Gates sobre su compañero.

france24.com


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