Juncker convoca una cumbre informal sobre inmigración el domingo en Bruselas

  21 Junio 2018    Leído: 949
Juncker convoca una cumbre informal sobre inmigración el domingo en Bruselas

Juncker convoca una cumbre informal sobre inmigración el domingo en Bruselas.

Bruselas toma las riendas del conflicto en torno a la política migratoria en la UE. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha convocado una reunión informal de trabajo con los líderes de ocho Estados miembros para el próximo domingo en Bruselas. El objetivo es desatascar el debate, muy crispado en las últimas semanas, hasta el punto de cuestionar la supervivencia del propio Gobierno alemán. "He convocado una reunión informal de trabajo sobre asuntos de migración y asilo el domingo para trabajar con un grupo de jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembros interesados en encontrar soluciones europeas de cara al próximo Consejo Europeo", ha informado este miércoles Juncker a través de Twitter.


Se trata de una minicumbre a la que no asistirán todos los miembros de la UE. En el mensaje de Juncker aparecen etiquetados los líderes que participarán: el español Pedro Sánchez —será su estreno en un encuentro europeo—, el francés Emmanuel Macron, el austriaco Sebastian Kurz, la alemana Angela Merkel, el griego Alexis Tsipras, el italiano Giuseppe Conte, el maltés Joseph Muscat y el búlgaro Boyko Borissov. Esa lista persigue reunir a los países que sufren la presión de llegadas en el sur (Italia, Grecia, España y Malta) con Alemania, receptor de buena parte de los flujos internos, y con las dos presidencias de turno de la UE: Bulgaria (la actual) y Austria (la que ejercerá desde el 1 de julio).


Ese encuentro extraordinario, a solo cuatro días de la cumbre ordinaria que celebrarán los Veintiocho con la migración como uno de los puntos fuertes, pretende buscar arreglos informales que puedan aplicarse con celeridad, fuera de los procedimientos de decisión comunitaria. El Ejecutivo comunitario ofrecerá una solución que contente a los países más afectados por la subida de tono político. Principalmente para Alemania, donde Horst Seehofer, ministro del Interior y socio bávaro de la coalición de Gobierno germana, ha amenazado a Merkel con cerrar el paso a los demandantes de asilo que pretendan entrar en el país después de haber solicitado protección en otro Estado comunitario. La canciller frenó la medida unilateral, que podría desencadenar una cadena de respuestas nacionales en el club comunitario, a cambio de pactar una solución común en Bruselas. Italia, por su parte, ha sacudido la escena europea al negarse a abrir sus puertos al barco Aquarius, cargado con más de 600 migrantes y que acabó en el puerto de Valencia.

Bruselas confía en poder hilvanar una fórmula que sea aceptable para todos. Por un lado, que limite el tránsito de demandantes de asilo hacia Alemania (hoy muy inferior al momento álgido de la crisis migratoria, en 2015). Por otro, que dé aire a Italia en la responsabilidad que hoy asume de desembarcar prácticamente todos los barcos rescatados en el Mediterráneo central.


La iniciativa de la Comisión ha incomodado a la institución que representa a los Estados y que normalmente acoge todos sus encuentros, el Consejo Europeo. El primer gesto de Merkel, asfixiada por el ultimátum de 15 días que le dio su ministro del Interior, fue pedir al presidente de ese organismo, Donald Tusk, que organizara la minicumbre. Tusk rechazó hacerlo, con el argumento de que la migración iba a ser tratada ampliamente entre todos los líderes los próximos 28 y 29 de junio en la cumbre. El líder del Consejo sí está manteniendo encuentros bilaterales con todos esos gobernantes afectados por el problema, pero recela de organizar un encuentro selectivo. El Ejecutivo comunitario, en cambio, sí se ha decidido a hacerlo. Como señal de protesta, Tusk no acudirá a la cita.

La víspera del encuentro en Bruselas, Macron recibirá al presidente español en París con la migración como asunto central del encuentro. Este martes, el dirigente francés y la canciller alemana ya lo debatieron también en una reunión mantenida en Meseberg (Alemania), donde defendieron una propuesta conjuntapara afrontar la crisis migratoria. Sus ideas incluyen reforzar las fronteras exteriores de la UE, así como impedir que un mismo refugiado pueda presentar su solicitud en varios Estados, una práctica que deriva hacia Alemania muchas demandas iniciadas en otros países.

Más allá de esta dimensión interna, sobre la mesa estará también la propuesta más novedosa que figura en un borrador de conclusiones que el Consejo Europeo espera aprobar la próxima semana. El texto, sujeto a cambios, plantea crear "plataformas regionales de desembarco" fuera de la UE para gestionar las llegadas irregulares a Europa a través del Mediterráneo.

ElPais


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