"Amar a tus enemigos": los últimos estadounidenses que quedan en Pyongyang

  20 Marzo 2018    Leído: 382
"Amar a tus enemigos": los últimos estadounidenses que quedan en Pyongyang

En medio de una escalada de tensiones sin precedentes entre EEUU y Corea del Norte, un puñado de misioneros estadounidenses sigue visitando el país asiático.

La presencia de misioneros cristianos en Corea del Norte empezó a principios de los años 90 del siglo XX tras dos viajes de Billy Graham, un pastor evangelista estadounidense, que se entrevistó con el entonces líder del país, Kim Il-sung —abuelo del mandatario actual, Kim Jong-un—.

Corea del Norte hizo un llamado internacional de ayuda en 1995 para hacer frente a la hambruna que azotaba la región. Entre 1995 y 2008, EEUU destinó al país asiático 1.300 millones de dólares en ayuda alimentaria y energética, según informa The Wall Street Journal.

Siguiendo la estela de aquellos primeros misioneros, Chris Rice viajó recientemente desde el estado de Carolina del Norte hasta Corea del Norte, donde supervisó la entrega de 53 toneladas de pavo y habas de soja destinadas a orfanatos norcoreanos.

En Pyongyang, Rice coincidió con Stephen Linton, otro misionero de 67 años de edad de la fundación Eugene Bell. Ambos justifican su trabajo en Corea del Norte con el precepto bíblico de "amar a tus enemigos". No obstante, no solo ellos entregan ayuda humanitaria a la nación asiática. Otros grupos estadounidenses como el Comité Americano de Amistad Cuáquero, la iglesia de Cristo de los santos de los últimos días o el Comité Central Menonita, entre otros, también actúan en la zona.

"Encontrar la paz significa tener el coraje de ir a hablar con el enemigo y desear ser criticado por ello", afirma Rice en declaraciones al medio. 

Linton, por su parte, ha viajado a Corea del Norte más de 80 veces desde hace décadas. Concretamente se encarga de un programa para tratar la tuberculosis resistente a los medicamentos. Según él mismo explica, en 2017 las autoridades norcoreanas le pidieron que doblara el alcance del programa en el país.

Sin embargo, otros grupos cristianos estadounidenses creen que no hay que ayudar a Corea del Norte de ninguna de las maneras. "Este dinero va a ir directo a los bolsillos del régimen [norcoreano]", afirma Nancy Purcell, una activista cristiana que viajó a Corea del Norte con una ONG en el año 2000.

En la misma línea se expresó frente al Consejo de Seguridad de la ONU Nikki Haley, la embajadora de EEUU en el organismo, que aseguró que "No tienes a tu propia gente muriéndose de hambre para financiar armas nucleares", en referencia a Corea del Norte.

Ajeno a la polémica, Linton resume su objetivo en el país asiático: "Estamos aquí por nuestro amor a Jesús y nuestro deseo de hacerlo conocido a él y a su amor entre las gentes de Corea".

Sputnik


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