El cáncer tiene olor y un perro en España puede sentirlo

  22 Septiembre 2017    Leído: 249
El cáncer tiene olor y un perro en España puede sentirlo

El desarrollado olfato de los perros ha sido aprovechado por el humano en diversas actividades, como la caza, el rastreo de personas o la incautación de sustancias ilícitas. Ahora, un grupo de investigadores ha descubierto que los canes pueden también detectar el olor del cáncer de pulmón.

Los perros son los mejores amigos del hombre. No solo como mascotas, sino también apoyándolos en diversas tareas. Hoy, estos animales son un auxilio esencial en ámbitos como la caza, la búsqueda de desaparecidos o en la lucha contra el narcotráfico. También guían a los ciegos y son un apoyo emocional para quienes sufren trastornos del espectro autista.

Ahora, en el Hospital Clínic de Barcelona, un perro es la estrella por un motivo distinto: es capaz de detectar en el aliento humano el olor de sustancias propias de las células tumorales del pulmón, con un índice altísimo de precisión. Los resultados del trabajo llevado adelante por Blat, una cruza de labrador con pitbull, fueron presentados en la Revista Europea de Cirugía Cardiotorácica, publicada por la Universidad de Oxford.
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"Se lo adiestró durante tres o cuatro meses para que olfateara el aliento de los pacientes con cáncer hasta identificarlo. Luego le presentamos pruebas con muestras de aliento de pacientes sin cáncer y con cáncer. En más de 700 pruebas identificó dónde estaba la muestra con cáncer con un acierto del 98%", dijo a Sputnik el doctor Laureano Molins, coautor del estudio.

La habilidad del perro es un nuevo elemento que se tiene para enfrentarse al cáncer de pulmón, "el más agresivo que existe en cuanto a mortalidad". Actualmente, apenas tres de cada 10 personas que se diagnostican con la enfermedad pueden ser operadas. En la mayoría de los casos no es posible una intervención porque la enfermedad se detecta en un estadío avanzado, cuando ya ha provocado metástasis a distancia o se ha diseminado en el órgano.
Para detectar los tumores, se utilizan técnicas como la tomografía axial computarizada o escaneos. Estos equipos encuentran muchos nódulos pulmonares que no necesariamente son malignos. Algunos son cicatrices, producto de neumonías, o incluso surgen del contacto con el ambiente urbano.

"Necesitamos tests que nos lleven operar a los pacientes que tienen un nódulo que sea altamente sospechoso de cáncer. Para eso tenemos el PET (la tomografía por emisión de positrones) o la punción tenemos varias pruebas. Ahora tenemos el olfato canino", explicó el médico.

¿Cómo lleva adelante esta tarea Blat? Su nariz fue entrenada para detectar compuestos orgánicos volátiles presentes en el aliento de los pacientes. Cada vez que exhalamos, hay más de 3.000 de estos compuestos. Aún no se sabe cuál es en particular el que está relacionado con el cáncer de pulmón, pero sí que el perro es capaz de detectarlo.

​"El cáncer tiene un olor. Todo tiene un olor. Si piensas que un nódulo pulmonar es un bultito, un cúmulo de células que ha crecido, tiene un olor peculiar, al igual que lo tiene una subida o bajada de diabetes", indicó a Sputnik Ingrid Ramón, adiestradora y especialista en perros de asistencia y detección.

Según la directora de la empresa Argus Dogs, a cargo del entrenamiento de Blat, el humano no es capaz de notar estos aromas por tener "un olfato muy inferior". "Pero incluso los médicos dicen que si entran a una habitación de persona con un cáncer ya terminal, la persona huele diferente", matizó.
Para que Blat pudiese ser un detector casi infalible, se realizó "un adiestramiento impositivo", que se trata de "reforzar ese olor como un premio". De este modo, "adquiere una relevancia que antes no tenía". Por eso cuando lo encuentra, se sienta adelante y lo señala.

Blat, abandonado con 11 meses, hoy vive en el centro de adiestramiento y recibe muestras de voluntarios y pacientes. Según Molins, los resultados "son del mismo nivel que cuando se realiza una biopsia con una punción" y pueden tener una eficacia parecida a la mamografía para buscar tumores en el seno o el test de sangre oculta en heces, para el colon.

​En general, esa técnica que consiste en pinchar el nódulo y analizar las células, es la mejor. Pero los tumores a veces están situados en "zonas menos visibles" o son "demasiado pequeños".

"Ahí es donde pensamos que el olfato canino puede ayudarnos a identificarlos", concluyó.

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