¿Qué les pasa a los hombres cuando son padres?

  16 Marzo 2023    Leído: 1007
 ¿Qué les pasa a los hombres cuando son padres?

El embarazo y el parto provocan cambios físicos y psicológicos en los hombres. Los científicos han demostrado en diversos estudios que el cerebro del futuro padre cambia. 

 

Los niveles de testosterona descienden durante la gestación y, especialmente, después del parto. La alteración hormonal continúa mientras el hombre siga cuidando del bebé y esa implicación revertirá en un mejor desarrollo cognitivo y emocional del niño.

Hasta no hace mucho tiempo, los hombres tenían poco que hacer durante el embarazo y el parto de sus parejas. Los cuidados y los estudios científicos iban encaminados a la maternidad. Sin embargo, cada vez más hombres quieren dejar de ser meros espectadores de la gestación, el nacimiento y la crianza de sus hijos y apuestan por un nuevo tipo de vivir y sentir la paternidad.


Mattias, es uno de estos hombres. "Tengo la suerte de poder estar ahí cuando empiece a gatear, cuando aprenda a andar, cuando diga sus primeras palabras y, ¡eso es increíble!". Padre de tres hijos ha cambiado su trabajo por la casa, donde ejerce la paternidad con su hija Astrid de tres meses, al menos, hasta que cumpla su primer año.

“La paternidad empieza en el embarazo“
La antropóloga evolutiva de la Universidad de Oxford, Anna Machin lleva años investigando la paternidad. Desde siempre la ha entendido de un modo muy particular. Desde la perspectiva evolutiva asegura que el ser humano es el único simio que la desarrolla y uno de ese 5% de los mamíferos que desempeñan ese rol. "La paternidad empieza en el embarazo", afirma con contundencia. Sus estudios sobre la relación entre los padres y sus hijos lo han demostrado.


Aunque, evidentemente, no sienten la cercanía física de la madre, "los padres empiezan a establecer un vínculo con sus bebés antes de que nazcan", explica la antropóloga.


Más cuidados, menos testosterona
La neurobiología, la psicología y la psiquiatría han investigado también cómo la paternidad cambia física, psíquica y neurológicamente el cuerpo del hombre. Los hallazgos son sorprendentes. Hasta ahora, se sabía de los grandes cambios hormonales que la gestación y el parto provocan en la mujer. Ahora se ha descubierto que, en el caso de los hombres, suceden más cosas de las que pensamos.

Aunque no en la medida de la madre, los padres también sufren esos cambios en sus hormonas masculinas. "Los niveles de testosterona descienden en los hombres durante el embarazo de sus parejas y, sobre todo, tras el parto", afirma Bühling. Puede reducirse hasta un 33% menos de testosterona, revelan las investigaciones y, en general, nunca vuelven a aumentar hasta los registros preparto, siempre que el padre siga implicado en el cuidado de su hijo. Pero las alteraciones hormonales no son las únicas. "El cerebro cambia cuando te conviertes en padre", subraya la antropóloga Machin.
Programados para criar
En la Universidad Reichman de Tel Aviv, la neurobióloga Ruth Feldman demostró a través de un experimento que, en los hombres comprometidos con la crianza de sus hijos, seis meses después del nacimiento, los niveles de la hormona del apego, la oxitocina, eran muy similares a los de las mujeres.

"Observamos que toda la red de apego se activa en el cerebro ante los estímulos relacionados con el bebé", sostiene la neurobióloga que ha descubierto que una región del cerebro llamada surco temporal superior se activa más en los padres que en las madres. Esta es la zona que permite al progenitor entender las señales no verbales de los bebés. 

Por esto, Feldman advierte que "ellos también están genéticamente programados para preocuparse por sus hijos". Eso sí, incide en que solo sucede si el hombre se involucra en la crianza. Si no asume este papel y deja escapar el tren de la paternidad, los cambios hormonales y cerebrales no se producirán.
La importancia del juego
Los estudios sobre la relación entre los padres y los hijos han llegado también al ámbito del juego. El psiquiatra Paul Ramchandani de la Universidad de Cambridge hizo un seguimiento sobre el tiempo que empleaban los padres jugando con sus hijos.

Las conclusiones fueron determinantes. Los que jugaron más con su bebé durante los tres primeros meses de vida, obtuvieron un mejor desarrollo cognitivo y emocional cuando el niño tenía dos años.

“Lo que necesitan los hijos es que los padres estén ahí y se impliquen todo lo posible“
Además, el diferente tipo de juego del padre con respecto a la madre origina que "los niños tengan que aprender a regular sus emociones y a controlarse cuando están usando la fuerza", explica el psiquiatra y concluye con esta sentencia: "En realidad, lo que necesitan los hijos es que los padres estén ahí y se impliquen todo lo posible".



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