Joe Biden nominará a la primera mujer afroamericana para el Tribunal Supremo

  27 Enero 2022    Leído: 344
Joe Biden nominará a la primera mujer afroamericana para el Tribunal Supremo

El presidente debe elegir un sucesor para el juez progresista Stephen Breyer, de 83 años, que prevé dejar el cargo a final del mandato, en junio.

El juez progresista del Tribunal Supremo de Estados Unidos, Stephen Breyer, de 83 años, prevé dejar el cargo al final del mandato actual, es decir a finales de junio, informaron ayer varios medios de comunicación estadounidenses.

El magistrado, que lleva casi 28 años en la poderosa institución, anunciará su decisión a la Casa Blanca en breve, según fuentes anónimas citadas por las cadenas NBC y CNN y la radio NPR.

Su jubilación permitirá al presidente Joe Biden elegir a un sucesor y asegurarse de que el Senado lo confirme antes de las elecciones de medio mandato previstas en noviembre, en las que los demócratas podrían perder el control de la cámara alta. Actualmente el tribunal está integrado por seis jueces conservadores y tres progresistas.

La Casa Blanca aseguró Biden mantendrá su promesa de nominar a una jueza afroamericana por primera vez en la historia para el Tribunal Supremo del país.

"El presidente ha declarado y reiterado su compromiso de nominar a una mujer afroamericana para el Tribunal Supremo y ciertamente lo mantiene", dijo la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki

Sin embargo, Psaki rechazó hacer cualquier comentario sobre la intención del juez progresista del Tribunal Supremo Stephen Breyer de jubilarse cuando concluya en julio este curso judicial.

"Por ahora, no voy a poder hacer ningún comentario específico hasta que, por supuesto, el juez Breyer haga un anuncio si es que decide hacer un anuncio", afirmó Psaki.Horas antes, el presidente estadounidense, Joe Biden, respondió de manera similar a preguntas de la prensa.

Durante la campaña electoral para 2020, Biden prometió que si tenía la oportunidad nominaría a la primera magistrada afroamericana para la máxima instancia judicial del país.

La Casa Blanca aún no ha dado a conocer sus opciones, pero dos posibles candidatas son Leondra Kruger, actual jueza en el Tribunal Supremo de California, y Ketanji Brown Jackson, a quien ya consideró Barack Obama en 2016 para otra vacante en el Supremo y que trabajó como secretaria judicial para el propio Breyer

Durante su mandato, el republicano Donald Trump hizo entrar a tres jueces, de un total de nueve, lo que ancló firmemente a la institución en el conservadurismo. Su influencia se ha notado desde septiembre, con un fuerte giro a la derecha.

El templo de la ley ha invalidado la vacunación obligatoria en las grandes empresas decretada por Biden y parece encaminada a reconsiderar el derecho al aborto y ampliar el derecho a llevar armas.

BREYER, UN PILAR PROGRESISTA
Decano de la Corte Suprema de Estados Unidos, con una vibrante inteligencia y humor detrás de sus lentes, el juez Stephen Breyer ha dejado una profunda huella en la doctrina progresista estadounidense.

El jurista de 83 años ha servido en la institución durante un cuarto de siglo y ahora lo hace junto con sus ocho pares predominantemente conservadores.

Ser la minoría nunca le quitó a este brillante magistrado su jovialidad ni la pasión con la que defendía obstinadamente sus convicciones, especialmente en su oposición a la pena de muerte. Entre sus otras luchas más queridas están el medioambiente o el derecho al aborto.

Conocido por su ingenio y su gran cultura, en 1994 se convirtió en el segundo juez designado para el alto tribunal por el presidente demócrata Bill Clinton, después de Ruth Bader Ginsburg, ícono feminista fallecida en 2020.

Al igual que "RBG", Breyer se ha consagrado como un pilar del templo del derecho estadounidense, encargado de velar por la constitucionalidad de las leyes.

El juez siempre lleva consigo una pequeña copia de esa Constitución, con apuntes, en el bolsillo interior de su chaqueta.

Pero otros libros nunca están lejos de este oriundo de San Francisco, autor de varios textos sobre libertades o derecho internacional. Este aficionado a la filosofía habla con fluidez francés, salpica sus discursos con referencias a Proust o Stendhal. También le gusta citar a Cicerón -"En tiempos de guerra, las leyes callan"- para recordar que, durante la Segunda Guerra Mundial, 70.000 estadounidenses de origen japonés fueron llevados a campos de internamiento sin ningún motivo.

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